Actualidade Económica, 2346, 9 a 15 de Junho

De alcaldes gestores a familias numerosas
Jaime Velasco

Las ayudas a la familia son consideradas cada vez más como una inversión estratégica para el futuro de la economía.

Cerrada ya la batalla electoral de las elecciones municipales y autonómicas, los ciudadanos nos aprestamos a disfrutar de una breve tregua antes de que, previsiblemente en otoño, los partidos políticos comiencen a calentar de nuevo sus motores. El resultado de estas elecciones ha tenido la virtud de contentar a todos, o al menos de que nadie se sienta perdedor. El Partido Socialista, porque ha mejorado ostensiblemente su situación frente a la
debacle de las últimas generales. Y el Partido Popular, porque ha conseguido evitar un castigo ruidoso tras las sucesivas crisis del Prestige y de la guerra de Irak, y ha mantenido sus posiciones con alguna victoria emblemática, como la de Alberto Ruiz Gallardón en Madrid. El nuevo alcalde, por cierto, se incorpora de pleno derecho a la carrera por la sucesión tras la previsible retirada de José María Aznar como presidente del Gobierno, y parece llamado a convertirse -aún no sabemos si con la bendición o no del actual presidente- en la estrella ascendente del centro derecha español.

Ruiz Gallardón se estrena como alcalde, pero su perfil político es representativo de un nuevo tipo de ediles caracterizados por anteponer una gestión eficaz al servicio de los ciudadanos a cualquier otra consideración. Nombres como Rita Barberá en Valencia, Francisco Vázquez en A Coruña, Gabino de Lorenzo en Oviedo, o Joan Clos en Barcelona son, entre los más conocidos, parte de esa nueva generación de alcaldes-gestores. Pero también hay muchos otros de nombre menos conocido a los que los ciudadanos de sus localidades han premiado con la reelección por su buena labor al convertir a sus ayuntamientos en motores del desarrollo de sus pueblos y ciudades. Entre ellos el alcalde más votado de España, el socialista Tomás Gómez, que gobernará la localidad madrileña de Parla con el 75 por ciento de los sufragios.

Esa nueva hornada de alcaldes, a los que dedicamos un amplio reportaje en este número, es la que se preocupa por el desarrollo de infraestructuras creadoras de empleo -prácticamente cada pueblo de mediana importancia tiene o quiere tener su parque industrial y su centro comercial-, y por desarrollar en colaboración con otras Administraciones aquéllos proyectos emblemáticos que movilizan la economía local. En muchos casos, aún deben superar la tentación del déficit descontrolado pero, más allá de las líneas partidistas, se palpa un nuevo estilo en el poder municipal.

En este número, también le prestamos atención a un fenómeno cada vez con mayor peso, hasta el punto de haber sido objeto de ofertas específicas en la pasada campaña electoral: el creciente peso de las familias numerosas en el paisaje socioeconómico español. Durante al menos dos décadas, las familias grandes parecían haber pasado a la historia, y desde la Administración -quizás por marcar distancias con el antiguo régimen- se abandonaron las políticas activas de apoyo a la familia. Pero el péndulo demográfico vuelve, y las ayudas a la familia son cada vez más consideradas como una inversión estratégica para el futuro de la economía. En España, queda mucho por recorrer frente a países como Francia o Alemania, pero la voz de esas 1,4 millones de familias numerosas comienza a escucharse con fuerza.

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